{"id":191,"date":"2024-03-12T15:53:59","date_gmt":"2024-03-12T15:53:59","guid":{"rendered":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/?p=191"},"modified":"2024-03-12T15:53:59","modified_gmt":"2024-03-12T15:53:59","slug":"p-o-jorge-novak-testamento-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/p-o-jorge-novak-testamento-espiritual\/","title":{"rendered":"P.O. JORGE NOVAK Testamento espiritual"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/photo\/?fbid=10161259952178119&amp;set=a.155710693118\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.facebook.com\/photo\/?fbid=10161259952178119&amp;set=a.155710693118\">04-03-24 + JORGE NOVAK\u00a0\u00a0\u00a0 Aniversario del Natalicio 4 de marzo \/ 29 de enero 1928<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. El Se\u00f1or de la Vida me hizo misericordia de devolverme la salud corporal, luego de llevarme a los l\u00edmites mismos de la eternidad. Me siento plenamente interpretado por la oraci\u00f3n del salmista \u201ctu convertiste mi lamento en j\u00fabilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta para que mi coraz\u00f3n te cante sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Se\u00f1or Dios m\u00edo, te dar\u00e9 gracias eternamente!\u201d<\/em> (Salmo 30,12-13)<\/p>\n\n\n\n<p>Consiente del don de la salud recuperado, quiero vivir el resto de mis d\u00edas, m\u00e1s que nunca, total y exclusivamente consagrado a Dios. Como sucesor de los Ap\u00f3stoles espero de la bondad del Padre se cumpla en mi persona la s\u00faplica sacerdotal de Jes\u00fas: \u201ccons\u00e1gralos en la verdad: tu Palabra es verdad. As\u00ed como T\u00fa me enviaste al mundo yo tambi\u00e9n los env\u00edo al mundo\u201d (Jn 17,18).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo temo en mi fragilidad, todo lo espero de la gracia. Mucho medito estas palabras de Pablo: \u201cS\u00e9 en quien he puesto mi confianza, y estoy convencido de que \u00c9l es capaz de conservar hasta aquel d\u00eda el bien que me ha encomendado\u201d (2 Tim 1,12).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>1. Profesi\u00f3n de fe<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Considero que la fe salv\u00edfica en Jesucristo ha sido el don m\u00e1s insigne recibido de Dios. Renuevo pensando en mi muerte, la profesi\u00f3n de fe muchas veces reiterada en mi peregrinaci\u00f3n terrena.<\/p>\n\n\n\n<p>1.1. La fe de los Ap\u00f3stoles<\/p>\n\n\n\n<p>Renuevo la profesi\u00f3n de mis padres, padrinos y dem\u00e1s participantes de la celebraci\u00f3n de mi bautismo. Renuevo la fe profesada cada domingo, al celebrar la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Renuevo la fe de los Ap\u00f3stoles, tantas veces actualizada en mi ministerio episcopal. La fe de Pedro: \u201cT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios viviente\u201d (Mt 16,16). \u201cNosotros hemos cre\u00eddo y sabemos que eres el Santo de Dios\u201d (Jn 6,69); \u201cSe\u00f1or, T\u00fa lo sabes todo, sabes que te quiero\u201d (Jn 21,17). Confiado en el poder de la gracia he tratado de hacer de esta profesi\u00f3n de fe un seguimiento de Cristo que llevar\u00e1 hasta las \u00faltimas consecuencias: \u201cyo dar\u00e9 mi vida por Ti\u201d (Jn 13,37); \u201cSe\u00f1or, estoy dispuesto a ir contigo a la c\u00e1rcel y a la muerte\u201d (Lc 22,33).<\/p>\n\n\n\n<p>1.2. La fe de los Concilios<\/p>\n\n\n\n<p>Renuevo mi profesi\u00f3n de fe seg\u00fan la formulaci\u00f3n de los Concilios Ecum\u00e9nicos, muy particularmente el Credo llamado Niceno-Constantinopolitano. Durante largos a\u00f1os he recitado y cantado este texto de la m\u00e1s aut\u00e9ntica tradici\u00f3n como respuesta a la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios de los domingos. He asumido con plena convicci\u00f3n de su importancia el pedido de Juan Pablo II en 1989 de que no lo releg\u00e1ramos al olvido disponiendo que fuera recitado todos los domingos en nuestra Iglesia Catedral de Quilmes. He visto esplendor en este credo de modo expl\u00edcito e inequ\u00edvoco la fe que en los primeros siglos cristianos profesaban en los misterios de la Santa Trinidad y de la admirable Encarnaci\u00f3n del Verbo Eterno de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>1.3. La fe del pueblo de Dios<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la base de mi fe bautismal por don del Dios santo y misericordioso, proclamando en las Asambleas lit\u00fargicas mi profesi\u00f3n religiosa en la Congregaci\u00f3n Misionera del Verbo Divino, y mi profesi\u00f3n de fe con ocasi\u00f3n de mi ordenaci\u00f3n sagrada para el Diaconado, Presbiterado y Episcopado. Renuevo con alegr\u00eda esta creciente testificaci\u00f3n de fe y lo hago en comuni\u00f3n con la fe del Pueblo de Dios. Maestro de la fe, como representante de Cristo, en mi condici\u00f3n de sucesor de los Ap\u00f3stoles, me siento como disc\u00edpulo del \u00fanico verdadero Maestro, Jes\u00fas, parte del pueblo creyente y peregrino. Animador de la fe de este pueblo, confieso que he recibido de los mismos ejemplos admirables de entrega obediente a la voluntad del Padre, seg\u00fan la santidad del evangelio de Cristo por la asistencia manifiesta del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>2. Comuni\u00f3n con la Iglesia<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>2.1. Comuni\u00f3n con la Iglesia Universal<\/p>\n\n\n\n<p>He vivido y muero en perfecta comuni\u00f3n con la iglesia, una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. He actuado pastoralmente y muero en comuni\u00f3n plena con el Colegio Episcopal y, de modo particular en cordial comunidad de esp\u00edritu con el Obispo de Roma y sucesor de Pedro, Cabeza del Colegio de los Obispos. Como obispo he ejercido mi ministerio en absoluta fidelidad al Concilio Vaticano II. Al morir reitero una consigna muchas veces explicitada ante el Pueblo de Dios: \u201cmi originalidad consiste en no ser original, sino en inspirar cada uno de mis pasos y gestos en las orientaciones espirituales, doctrinales y pastorales del Concilio Vaticano II\u201d. He hallado en este acontecimiento salv\u00edfico toda la luz, toda la seguridad, todo el est\u00edmulo que necesitaba para ser obispo de la porci\u00f3n de fieles confiada a mi responsabilidad, en este \u00faltimo cuarto de siglo XX. He vivido y muero en comuni\u00f3n con los hermanos de las dem\u00e1s Comunidades cristianas no cat\u00f3licas a las cuales el Se\u00f1or me llev\u00f3 a conectarme en la oraci\u00f3n y en la acci\u00f3n evangelizadora, aunque no haya podido celebrar esta comuni\u00f3n de modo perfecto, pues todos esperamos todav\u00eda la iniciativa del Esp\u00edritu que nos permita superar las diferencias existentes, considero una gracia insigne haber dedicado mi vida y ofrendar ahora mi muerte, para que la hora feliz de la plena comunicaci\u00f3n de los bienes espirituales se anticipe.<\/p>\n\n\n\n<p>2.2. Comuni\u00f3n con el Consejo Episcopal Latinoamericano<\/p>\n\n\n\n<p>Expreso de modo irrevocable, mi comuni\u00f3n con la iglesia que peregrina en Am\u00e9rica Latina. He asumido con alegr\u00eda los compromisos que los Obispos reunidos en Medell\u00edn y en Puebla estipularon para que con el pueblo creyente de nuestras comunidades diocesanas y para con la opini\u00f3n p\u00fablica en general. El primer S\u00ednodo Diocesano de Quilmes ha sido mi mayor testimonio de adhesi\u00f3n a una visi\u00f3n y acci\u00f3n pastoral suscitadas providencialmente del Esp\u00edritu Santo en nuestro sub-continente, he brindado y sigo brindando mi vida para que fuese y sea cada vez m\u00e1s realidad mi opci\u00f3n preferencial por los pobres, iluminada por la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n alentada por el Papa y vivida de modo ejemplar en las comunidades eclesiales de base. He tratado de verificar en mi persona la aseveraci\u00f3n del Documento de Puebla N\u00b0 260: \u201cEn Am\u00e9rica Latina desde el Concilio y Medell\u00edn se nota un cambio grande en el modo de ejercer la autoridad en medio de la Iglesia, se ha acentuado su car\u00e1cter de servicio y sacramento como tambi\u00e9n su dimensi\u00f3n de afecto colegial. Esta \u00faltima ha encontrado su expresi\u00f3n, no s\u00f3lo al nivel del Consejo presbiteral diocesano, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las Conferencias Episcopales y el CELAM.<\/p>\n\n\n\n<p>2.3. Comuni\u00f3n con la Conferencia Episcopal Argentina<\/p>\n\n\n\n<p>Muero en firme comuni\u00f3n con todos los obispos que integran la Conferencia Episcopal Argentina. En ese marco de la colegialidad encontr\u00e9 afecto, luz y valor para ejercer mi ministerio en la Di\u00f3cesis de Quilmes, dejo constancia de mi respeto y gratitud para cada uno de los obispos. Salvo por razones de enfermedad, he hecho acto de presencia en las Asambleas plenarias, experimentando siempre en ellas la presencia viva del Se\u00f1or y Esposo de la Iglesia, Jesucristo Salvador. Acept\u00e9 gustoso la colaboraci\u00f3n en comisiones y equipos episcopales seg\u00fan acuerdo de la CEA. Comisi\u00f3n \u201cad-hoc\u201d del Congreso Nacional Mariano de Mendoza (1980), Equipo Episcopal de Educaci\u00f3n (1982-1985), Equipo Episcopal de Pastoral Social (1985-1988). Impuls\u00e9 en la di\u00f3cesis, en la medida de mis posibilidades, las Acciones Pastorales Conjuntas programadas por el CEA: Congresos Nacionales Marianos (1980) y Eucar\u00edstico (1984), Prioridades \u201cMatrimonio y Familia\u201d y \u201cJuventud\u201d, Visitas Apost\u00f3licas de Juan Pablo II a la Argentina (1982 y 1987). Igualmente acept\u00e9 de coraz\u00f3n y divulgu\u00e9 abundantemente en nuestra di\u00f3cesis la documentaci\u00f3n emanada de las asambleas Plenarias de la CEA o de los Equipos Episcopales de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>3. Sentimiento de Gratitud<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>3.1. Hacia mi familia<\/p>\n\n\n\n<p>Dejo constancia de mi gratitud emocionada a la familia cristiana en cuyo seno Dios quiso que yo naciera. Agradezco a mis venerables padres el ejemplo de fe, de oraci\u00f3n de sentido de Iglesia, de laboriosidad, de caridad cristiana, de respeto a todos los hombres que humilde y silenciosamente me brindaron. Sobrellevando con esperanza cristiana la pobreza y el rigor de los tiempos, me transmitieron la experiencia de una felicidad que s\u00f3lo pod\u00eda venir de Dios. Ellos alentaron mi prop\u00f3sito de entrega absoluta y exclusiva a Cristo y a la Iglesia. En todo momento la memoria de mis padres supo despertar en mi vida y en mi ministerio generosidad, sencillez, desinter\u00e9s. Agradezco a mi hermano y a mis hermanas el inmenso afecto que me demostraron en todo momento. Me he sentido unido a ellos con los lazos indestructibles en el respeto a nuestros padres, de la sobriedad en el estilo de vida y, sobre todo, del esp\u00edritu de fe en que crecimos desde los m\u00e1s tiernos a\u00f1os y que nos llev\u00f3 a descubrir en la cruz de las pruebas de la vida, la presencia misteriosa y luminosa del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>3.2. Hacia la comunidad parroquial<\/p>\n\n\n\n<p>Evoco agradecido a la comunidad parroquial en la que fui admitido al bautismo y en la que qued\u00e9 ulteriormente iniciado en Cristo por la Confirmaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda en esa piadosa feligres\u00eda de la que Dios suscit\u00f3 tantas vocaciones para el sacerdocio y la vida religiosa, mi coraz\u00f3n se fue moldeando espont\u00e1neamente en la visi\u00f3n cristiana de la vida y mi esp\u00edritu se sinti\u00f3 f\u00e1cilmente llevado al culto eucar\u00edstico pleno y al culto mariano pleno. Destaco tambi\u00e9n con viva gratitud al Colegio de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Bonlanden en el que los g\u00e9rmenes de mi vocaci\u00f3n eclesial pudieron desarrollarse en un ambiente ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>3.3. Congregaci\u00f3n del Verbo Divino<\/p>\n\n\n\n<p>Expreso mi m\u00e1s sincero reconocimiento a la Congregaci\u00f3n Misionera del Verbo Divino. Desde muy temprano mi vida eclesial qued\u00f3 marcada indeleblemente por los ideales apost\u00f3licos que el Se\u00f1or hab\u00eda comunicado como carisma propio al Fundador y padre de la Congregaci\u00f3n, el beato Arnoldo Janssen. Mi espiritualidad fue compenetrada totalmente por el culto asiduo, b\u00edblico y lit\u00fargicamente fundamentados al Esp\u00edritu Santo. En la Congregaci\u00f3n del Verbo Divino profes\u00e9 la Vida Religiosa, viviendo con alegr\u00eda el compromiso consagrado de los votos de castidad, pobreza y obediencia, en el marco de la comunidad que me edificaba por su excelente esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>3.4. Hacia la Comunidad Diocesana<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a Quilmes como primer obispo de la reci\u00e9n creada di\u00f3cesis, me sent\u00ed acogido con actitudes de fe y de afecto, que consider\u00e9 como una gracia excepcional para el ejercicio de mi ministerio. Agradezco a los ministros sagrados y a las personas consagradas y a todos los dem\u00e1s fieles esa actitud, que percib\u00ed como una constante inalterada a lo largo de estos diez a\u00f1os. Hemos vivido, en tan breve per\u00edodo, situaciones cambiantes que desafiaban nuestra fidelidad al Evangelio. M\u00e1s de una vez las decisiones se han parecido a verdaderos estados ag\u00f3nicos. Con la luz del Esp\u00edritu Santo, a cuyo particular impulso confi\u00e9 mi episcopado, y con la comprensi\u00f3n y acompa\u00f1amiento de la comunidad diocesana, hemos podido \u201cdar testimonio de la Buena Noticia de la Gracia de Dios\u201d (Hch 20,24).<\/p>\n\n\n\n<p>3.5. Reconocimiento especial a determinados colaboradores<\/p>\n\n\n\n<p>Sin poder hacer nombres porque la lista ser\u00eda muy larga y correr\u00eda el peligro de omisiones involuntarias, quiero dejar constancia de mi gratitud especial\u00edsima en aquellos colaboradores en el testimonio y en la acci\u00f3n apost\u00f3lica que m\u00e1s han debido y sabido compartir conmigo los trabajos y las angustias. Algunos ya han sido llamados por el Padre Dios a su Casa donde gozan merecidamente de la luz y de la paz eterna. Otros peregrinan a\u00fan, entre las penas del mundo y los consuelos de Dios. Pienso en los integrantes de las Comisiones Diocesanas, en los sinodales y asamble\u00edstas, en los voluntarios de la campa\u00f1a de la Solidaridad, en los bienhechores del Seminario y en much\u00edsimos m\u00e1s. El Ap\u00f3stol me ayuda a dar cabal expresi\u00f3n a mis sentimientos: \u201cYo doy gracias a Dios cada vez que los recuerdo. Siempre, y en todas mis oraciones pido con alegr\u00eda por todos ustedes, pensando en la colaboraci\u00f3n que prestaron a la difusi\u00f3n del Evangelio desde el comienzo hasta ahora\u201d (Filipenses 1,3-5).<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>4. Perd\u00f3n, pedido y ofrecido<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>4.1. Ideales apost\u00f3licos<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces record\u00e9 este testimonio de San Pablo, para transformarlo en programa de mi ministerio episcopal: \u201cPor mi parte, cuanto los visit\u00e9 para anunciarles el testimonio de Dios, no llegu\u00e9 con el prestigio de la elocuencia o de la sabidur\u00eda. Al contrario, no quise saber nada fuera de Jesucristo y Jesucristo Crucificado. Por eso, me present\u00e9 ante ustedes d\u00e9bil, temeroso y vacilante. Mi palabra y mi predicaci\u00f3n no ten\u00edan nada de la argumentaci\u00f3n persuasiva de la sabidur\u00eda humana sino que eran demostraci\u00f3n del Esp\u00edritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabidur\u00eda de los hombres, sino en el poder de Dios\u201d (1Cor 2,1-5).<\/p>\n\n\n\n<p>4.2. Pido perd\u00f3n a Dios<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or me ha ido llevando interiormente a comprender cada vez m\u00e1s la gravedad del pecado; me ha infundido en forma creciente grandes deseos de purificaci\u00f3n; me ha hecho experimentar, sobre todo durante la grave enfermedad que me afect\u00f3 en 1985, la inefable grandeza de sus entra\u00f1as paternales de misericordia. Al avizorar el momento de mi muerte, pido, ante todo, perd\u00f3n a Dios. Le pido perd\u00f3n por el mal cometido y por el bien omitido. Le pido perd\u00f3n por la indiferencia, la tibieza, la pereza en corresponder a las constantes insinuaciones de su gracia. Le pido perd\u00f3n por mis muchas infidelidades frente a su amor fiel nunca desmentido. Le pido perd\u00f3n por mi superficialidad en vivir la profesi\u00f3n religiosa. Le pido perd\u00f3n por no haber vivido con toda la coherencia debida el Evangelio que prediqu\u00e9 tantas veces. Le pido perd\u00f3n por no haber llevado, hasta las \u00faltimas consecuencias, el lema del ministro sagrado: \u201clo santo santamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>4.3. Pido perd\u00f3n a la Iglesia<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque mi prop\u00f3sito de vivir la comuni\u00f3n en el colegio episcopal ha sido firme y constante, pido humildemente perd\u00f3n si empa\u00f1\u00e9 la fuerza de esta unidad con gestos, actitudes y declaraciones personalistas. A lo largo de mi ministerio episcopal he observado que excelentes colaboradores se alejaban o se sent\u00edan alejados: les pido perd\u00f3n por lo que hubo en m\u00ed de falta de di\u00e1logo, de servicialidad, de esp\u00edritu de reconciliaci\u00f3n. Pido perd\u00f3n a quienes m\u00e1s esperaban de mi aliento, cercan\u00eda y ejemplo y no supe prodigarles este testimonio. Pido perd\u00f3n por mi falta de sobriedad y de austeridad, que tan leg\u00edtimamente me pod\u00edan reclamar los j\u00f3venes, los obreros y los pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>4.4. Pido perd\u00f3n a la comunidad humana<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or me hizo avanzar en la captaci\u00f3n del valor del hombre concreto, envuelto en el dinamismo de una historia acelerada, compleja y hasta opresiva. Si bien fui dando mi respuesta al requerimiento de esta evoluci\u00f3n, considero que mucho he dejado de realizar, en intensidad, amplitud y coherencia plena. Pido perd\u00f3n a los hombres que, en situaciones extremas de angustia (familiares de desaparecidos, familiares de combatientes en la guerra de Malvinas, familias desocupadas, familias de los asentamientos, familias sin vivienda, ni\u00f1os abandonados, j\u00f3venes drogadictos, ancianos desesperados), esperaban justificadamente mi anuncio prof\u00e9tico, mi presencia amiga, mi participaci\u00f3n valiente y servicial y me vieron retaceando el esfuerzo y la fatiga del Evangelio. Pido perd\u00f3n a quienes creyeron que yo no promov\u00eda cabalmente las causas que los angustian, conmueven y comprometen hoy al hombre: la verdad, la justicia, la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>4.5. Ofrezco mi perd\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Dejo constancia que me siento libre de todo rencor, odio y deseo de venganza. Considero como un don eximio de la gracia haber vivido y actuado con esa soberana libertad que caracteriza a quien tiene el amor como \u00fanica fuerza determinante. Por eso ratifico mi ofrecimiento de perd\u00f3n a quienes me han calumniado y perseguido, a quienes me han infamado en los medios de comunicaci\u00f3n social, a quienes me han traicionado. Ruego por todos ellos, para que abandonen las v\u00edas de la mentira y el odio y experimenten la alegr\u00eda y la paz de los hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>5. Disposiciones diversas<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>5.1. Efectos personales<\/p>\n\n\n\n<p>He nacido en una familia pobre donde no falt\u00f3 \u2013gracias al trabajo de nuestro pap\u00e1\u2013 lo necesario para vivir. Profes\u00e9 la pobreza evang\u00e9lica en la Congregaci\u00f3n del Verbo Divino, donde pude apreciar el valor apost\u00f3lico de la puesta en com\u00fan de los bienes, fui obispo fundador de una di\u00f3cesis caracterizada por muchas situaciones de pobreza en el marco m\u00e1s basto de una Am\u00e9rica Latina, en la que los obispos hab\u00edamos comprometido p\u00fablicamente nuestra opci\u00f3n preferencial por los pobres. Muero pobre, por la gracia de Dios. Testifico con el Ap\u00f3stol: \u201cEn cuanto a m\u00ed, no he dejado ni plata, ni oro, ni bienes de nadie\u201d (Hechos 20,33). Sucesor de los Ap\u00f3stoles y fiel a la consigna dada por ellos, desde la primera hora de la Iglesia: \u201cSolamente nos recomendaron que nos acord\u00e1ramos de los pobres\u201d (G\u00e1latas 2,10), dispongo que lo que quede de dinero de uso personal y de ropa a mi muerte, sea distribuido entre los pobres a trav\u00e9s de C\u00e1ritas. Los libros de mi biblioteca personal fueron instrumentos auxiliares de mi ministerio: quiero que pasen a la biblioteca del Seminario.<\/p>\n\n\n\n<p>5.2. Escritos personales<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo las indicaciones del manual de los obispos, he tomado muy en serio mantener contacto con la comunidad diocesana por medio de mis Escritos Pastorales. Al redactarlos s\u00f3lo me he sentido impulsado por el prop\u00f3sito de evangelizar, teniendo bien grabadas en mi coraz\u00f3n la exhortaci\u00f3n de San Pablo: \u201cProclama la Palabra de Dios, insiste con ocasi\u00f3n o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable o con af\u00e1n de ense\u00f1ar\u201d (Tim 4,2). Dejo mis escritos pastorales \u2013en su casi totalidad in\u00e9ditos\u2013 a la Curia Diocesana. Aunque no se editaren, espero que su eventual consulta ayude en el futuro a conocer y comprender mejor la forma y el esp\u00edritu con que han sido colocados los cimientos de la Iglesia particular de Quilmes.<\/p>\n\n\n\n<p>5.3. Restos mortales<\/p>\n\n\n\n<p>Pido que mis restos mortales sean inhumados en el Cementerio local de Quilmes (Ezpeleta, entre los dem\u00e1s sepulcros, con la mayor sencillez), si ello no pareciere conveniente y se creyere necesario seguir el uso com\u00fan de sepultar al obispo en el templo catedralicio, pido se coloque mi cuerpo a los pies del Se\u00f1or cargando con la cruz, cerca de la puerta derecha del acceso. En la misa de despedida ruego que el ata\u00fad sea colocado sobre el pavimento, como signo de penitencia con que recurro a la misericordia de Dios y a la oraci\u00f3n de sufragio de los fieles, apelando a la caridad con que me ha tratado siempre el pueblo de Dios, pido humildemente que hagan frecuentemente memoria de oraci\u00f3n por mi purificaci\u00f3n ya que me considero un gran pecador al que la bondad divina supo sostener, elevar y hacer fiel.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi ministerio episcopal hice en varias ocasiones oblaci\u00f3n p\u00fablica de mi vida: con ocasi\u00f3n de amenaza de guerra con Chile, cuando la batalla de las Malvinas; al iniciar las misas mensuales con las familias de desaparecidos\u2026 NO eran gestos improvisados, sino seriamente ponderados en la oraci\u00f3n. Aunque sent\u00eda por una parte, temor por lo que ofrec\u00eda, super\u00e9 con decisi\u00f3n este sentimiento con alegr\u00eda y gran seguridad interior, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Pienso que la grave enfermedad que me postr\u00f3 en cama por largos meses a partir de septiembre de 1985, fue un signo de que Dios aceptaba mi reiterado ofrecimiento sacrificial para aliviar el sufrimiento de nuestro pueblo. Juzgo consecuentemente con la espiritualidad madurada por el Esp\u00edritu Santo en mi ministerio episcopal, aceptar mi muerte como una entrega libre, espont\u00e1nea e incondicional a la santa voluntad de Dios como la mejor expresi\u00f3n de mi amor de Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. Habiendo tomado por lema \u201cVen Esp\u00edritu Santo\u201d, uno mi ofrenda a la de Cristo \u201cque la obra del Esp\u00edritu Eterno se ofreci\u00f3 sin mancha a Dios\u201d (Hebreos 9,14).<\/p>\n\n\n\n<p>Conf\u00edo mi testamento al Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. Estoy seguro de que Ella ruega por m\u00ed \u201cahora y en la hora de mi muerte\u201d. Tengo plena confianza de que Ella, \u201cdespu\u00e9s de este destierro\u201d me mostrar\u00e1 a Jes\u00fas, su Hijo bendito. En su afecto de Madre descanso, ya que es la \u201cclement\u00edsima, la piadosa, la dulce Virgen Mar\u00eda. Am\u00e9n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>+ Jorge Novak<\/p>\n\n\n\n<p>Obispo de Quilmes<\/p>\n\n\n\n<p>Quilmes, 8 de diciembre de 1986.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>04-03-24 + JORGE NOVAK\u00a0\u00a0\u00a0 Aniversario del Natalicio 4 de marzo \/ 29 de enero 1928 En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. El Se\u00f1or de la Vida me hizo misericordia de devolverme la salud corporal, luego de llevarme a los l\u00edmites mismos de la eternidad. Me siento plenamente interpretado por la oraci\u00f3n del salmista \u201ctu convertiste mi lamento en j\u00fabilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta para que mi coraz\u00f3n te cante&#8230;<\/p>\n<p class=\"read-more\"><a class=\"btn btn-default\" href=\"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/p-o-jorge-novak-testamento-espiritual\/\"> Leer m\u00e1s<span class=\"screen-reader-text\">  Leer m\u00e1s<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-191","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-beato-eduardo-pironio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=191"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/191\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":192,"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/191\/revisions\/192"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopueblodedios.org\/liturgiasemanal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}