BENDICION DE LOS JÓVENES Y ESTUDIANTES
P Luis Ernesto Dihel y BENDICIONAL ARGENTINO
BENDICIONAL (texto y ritual completo abajo)
Dios todopoderoso y eterno,
creador de la vida y fuente de la alegría
mira con bondad a estos jóvenes que hoy imploran tu bendición.
Haz que fieles a tu amor, consoliden en sus vidas
los fundamentos de un amor verdadero;
sean desinteresados para no correr tras una meta egoísta,
sean servidores de la comunidad con espíritu solidario.
Dales mucha y sana alegría,
otórgales confianza en tu mirada protectora
y fortaleza para seguir esperanzados en tu camino.
Derrama sobre ellos tu bendición +
y conviértelos en signos vivos
de fe y Vida verdadera.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
Del Padre Luis E Dihel :
Dios todo poderoso y eterno, origen de toda vida, en cuya providencia nacemos, crecemos y damos frutos, mira con bondad a estos estudiantes que hoy imploran tu bendición.
Ellos atraviesan una etapa singular de su vida: le están poniendo los cimientos.
Crecerán y darán frutos si son capaces de responder hoy a las exigencias primordiales de una vida recta, fecunda y esperanzada.
Ellos te piden que los bendigas para poder participar de tu Sabiduría; no se contentan sólo con acumular los datos que la ciencia o el arte le ofrecen, sino que desean alimentarse con tu Verdad.
Dales constancia en la tarea, hazlos fieles para que consoliden los fundamentos de un amor verdadero;
hazlos desinteresados para que no corran tras una meta egoísta, sino que forjen su espíritu solidario para ser servidores de la comunidad;
hazlos y mantenlos libres para que no caigan en ninguna esclavitud como la apariencia, la ambición, la envidia, la corrupción o la indiferencia.
Sin perjuicio de la seriedad del momento que viven, que puede ser definitivo, dales mucha y sana alegría, que es la expresión de confianza en tu protección,
de acogida serena a tu mirada,
de convicción profunda de tu fidelidad,
de gratitud bulliciosa a tu infinito amor,
de entrega firme a tu llamado,
de seguimiento esperanzado en tu Camino.
Derrama sobre ellos tu bendición para que sean signos vivos de que la fe abre un camino infinito al crecimiento de la vida, que sólo se planifica al alcanzar la total comunión con vos.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina a tu lado por los siglos de los siglos. Amén.
BENDICIÓN DE LOS JÓVENES
del Bendicional Argentino pag 33 a 35
142. El Señor mira con cariño y bendice con su gracia la vida de todo joven que lo busca con sincero corazón; también fortalece iniciativas y actividades apostólicas de los jóvenes que, en comunión con la Iglesia y sus pastores, contribuyen a dar una respuesta cristiana a los profundos interrogantes que se les plantean. Por eso, se ofrece esta bendición, sobre todo dirigida a grupos de jóvenes que se empeñan por encarnar un ideal de crecimiento y progreso, tanto para sí mismos como para la comunidad.
143 El rito está previsto para que sea presidido por un sacerdote o un diácono. Ténganse en cuenta las circunstancias de los jóvenes que serán bendecidos, para adaptar convenientemente las partes. En caso de formar los jóvenes un grupo de misión que parte para cumplir su apostolado, prefiérase la bendición del capítulo III, p.
RITO DE BENDICIÓN
RITOS INICIALES
144. Reunida la comunidad en un lugar adecuado, puede entonarse un canto de ambientación.
Terminado el canto, el ministro dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos se signan y responden:
Amén.
- Luego el ministro saluda a los presentes, diciendo:
Dios Padre, que es fuente de juventud espiritual
y nos invita a vivir en el amor comprometido
esté con todos ustedes.
Todos responden:
Y con tu espíritu.
- El celebrante dispone a los presentes para recibir la bendición, con estas palabras u otras semejantes:
Los jóvenes, con su profunda vocación a la libertad, están llamados por Jesús a vivir con fervorosa pasión el Evangelio que él mismo encarnó. Él les ofrece un camino que conduce al verdadero amor y la auténtica felicidad, y los aleja de los signos de muerte, del vacío y la angustia. El Señor con el Espíritu Santo que él mismo prometió suscita la construcción de la civilización del amor, en el que reina la vida y la verdad, la libertad y la justicia, la reconciliación y la paz, ideales que están en el corazón de los jóvenes.
Unidos en alabanza por el regalo de la juventud, pidamos la bendición del Señor para que estos jóvenes (para que este grupo N.) puedan (pueda) vivir los valores del Evangelio con un compromiso concreto y duradero.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
147. Luego el ministro lee el siguiente texto u otro adecuado de la Sagrada Escritura.
Mt 19, 16-22: Ven y sígueme
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Luego se le acercó un hombre y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?»
Jesús le dijo: «¿Cómo me preguntas acerca de lo que bueno? Uno sólo es el bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los mandamientos».
«¿Cuáles?» preguntó el hombre.
Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo».
El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?»
«Si quieres ser perfecto –le dijo Jesús– ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».
Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido porque poseía muchos bienes.
Palabra del Señor.
Otros textos posibles: Rm 12, 1-2; Flp 4, 4-9.
- El celebrante, según las circunstancias, exhorta brevemente a los presentes, explicándoles la lectura bíblica, para que perciban por la fe el significado de la celebración.
PRECES
149. Sigue la plegaria común con las preces que aquí se proponen o con otras que puedan parecer más adecuadas con las circunstancias y el momento.
Invoquemos a Dios Padre Todopoderoso que bendiga a todos los jóvenes, diciendo:
R. Señor, mira a los jóvenes con amor
Tú que en Cristo, tu Hijo, nos diste el modelo de hombre nuevo,
que va creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia,
– ayuda a estos jóvenes, que están poniendo los cimientos a su propia vida,
a descubrir tu voluntad en una vida fecunda y esperanzada. R.
Tú que nos invitas a ser sal y luz en el mundo
– orienta a estos jóvenes para que puedan ver con claridad
el designio de amor para sus vidas, que es la vocación personal:
como sacerdote, como religioso o religiosa, o como laico o laica. R.
Tú que quieres que el hombre llegue a su madurez mediante el servicio y la entrega a los demás,
– concédeles amar con la medida del corazón de tu Hijo Jesús,
para construir la civilización del amor entre todos los hombres. R.
Tú que eres el autor y el defensor de la dignidad humana,
– no permitas que estos chicos y chicas caigan en ninguna esclavitud
que los deje vacíos y angustiados. R.
Tú que has hecho al hombre partícipe de tu misma sabiduría,
– permite que todos los jóvenes
reciban los beneficios una educación integral
y descubran en la fe sólida y formada, la plenitud de sus vidas. R.
- El ministro invita a rezar la oración del Señor, con las siguientes palabras u otras semejantes:
Sabiendo que en todo dependemos de Dios,
nos animamos a invocarlo con las palabras de Jesús:
Padre nuestro…
ORACIÓN DE BENDICIÓN
151. El ministro dice la oración de bendición con las manos extendidas sobre los jóvenes.
Dios todopoderoso y eterno,
creador de la vida y fuente de la alegría
mira con bondad a estos jóvenes que hoy imploran tu bendición.
Haz que fieles a tu amor, consoliden en sus vidas
los fundamentos de un amor verdadero;
sean desinteresados para no correr tras una meta egoísta,
sean servidores de la comunidad con espíritu solidario.
Dales mucha y sana alegría,
otórgales confianza en tu mirada protectora
y fortaleza para seguir esperanzados en tu camino.
Derrama sobre ellos tu bendición y conviértelos en signos vivos
de fe y Vida verdadera.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
ASPERSIÓN
152. Acabada la oración, el ministro rocía con agua bendita a los jóvenes, mientras se puede guardar un momento de silencio o cantar un canto adecuado (ver pp.).
CONCLUSIÓN DEL RITO
153. El celebrante concluye el rito, diciendo:
Dios, que llama a los jóvenes a la vida,
los conduzca por el camino del bien,
para que vivan felices y en plenitud.
R. Amén.
Y la bendición del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
y los acompañe siempre.
R. Amén.
- Si parece oportuno, puede entonarse un canto adecuado.
DEL PADRE LUIS ERNESTO DIHEL
1. Oración
Dios todo poderoso y eterno,
origen de toda vida,
en cuya providencia nacemos, crecemos y damos frutos,
mira con bondad a estos estudiantes
que hoy imploran tu bendición.
Ellos atraviesan una etapa singular de su vida:
le están poniendo los cimientos.
Crecerán y darán frutos si son capaces
de responder hoy a las exigencias primordiales
de una vida recta, fecunda y esperanzada.
Ellos te piden que los bendigas
para poder participar de tu Sabiduría;
no se contentan sólo con acumular los datos
que la ciencia o el arte le ofrecen,
sino que desean alimentarse con tu Verdad.
Dales constancia en la tarea,
hazlos fieles para que consoliden los fundamentos
de un amor verdadero;
hazlos desinteresados
para que no corran tras una meta egoísta,
sino que forjen su espíritu solidario
para ser servidores de la comunidad;
hazlos y mantenlos libres
para que no caigan en ninguna esclavitud
como la apariencia, la ambición,
la envidia, la corrupción o la indiferencia.
Sin perjuicio de la seriedad del momento que viven,
que puede ser definitivo,
dales mucha y sana alegría,
que es la expresión de confianza en tu protección,
de acogida serena a tu mirada,
de convicción profunda de tu fidelidad,
de gratitud bulliciosa a tu infinito amor,
de entrega firme a tu llamado,
de seguimiento esperanzado en tu Camino.
Derrama sobre ellos tu bendición
para que sean signos vivos
de que la fe abre un camino infinito
al crecimiento de la vida,
que sólo se planifica
al alcanzar la total comunión con vos.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina a tu lado
por los siglos de los siglos. Amén.
2. Padre Nuestro, Ave maría y Gloria
3. Bendición
El Padre, que nos llama a una vida plena, los conduzca
por el camino del bien. Amén.
El Hijo, que nos hizo libres y nos reveló la sabiduría
de la cruz, los haga abnegados y constantes. Amén.
El Espíritu Santo, que nos llenó de Luz y Fuerza divinas,
los mantenga abiertos a las necesidades de los demás
para que las puedan satisfacer con un servicio humilde. Amén.
Y que la bendición de Dios,
(que es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo)
descienda sobre sus corazones,
los haga fieles al Evangelio
y los colme de alegría y de paz. Amén.